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Cuando fuimos los mejores

Por mena, 16 marzo 2010 10:21 pm
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La grada española presentaba en cada partido un aspecto impresionante

La grada española presentaba en cada partido un aspecto impresionante

Hoy me toca escribir un post que me hace especial ilusión. No sé por qué en este momento, pero quiero hacerlo. Quiero compartir con vosotros como viví el mayor éxito de la selección española de fútbol a día de hoy: La Eurocopa de Austria y Suiza de 2008.

A este campeonato acudí desde el principio hasta el final con Teje, amigo y compañero de viajes tanto para apoyar a la selección española como a la UD Salamanca. Una vez allí, coincidimos con más amigos en distintas fases del campeonato, pero tan sólo nosotros dos y Fran aguantamos desde el principio hasta el final. Tres semanas muy intensas que jamás olvidaremos. En este tiempo nos dio tiempo a conocer a muchísima gente y vivir multitud de aventuras y desventuras, muchas de ellas surrealistas, y que será mejor que deje para otro momento. Intentaré no salirme por los Cerros de Úbeda, pero me va a resultar muy difícil, pues cada palabra que escribo me trae miles de recuerdos de aquellos días tan maravillosos en territorio austriaco.

Tras ver el penúltimo partido de liga entre el Salamanca y el Celta el domingo por la noche, pusimos rumbo a madrid, para pernoctar en la capital del reino y salir hacia Viena el lunes por la mañana. Nuestros planes eran ir desde Viena hasta Innsbrück en tren, pero en el aeropuerto conocimos a Óscar, un madrileño que había alquilado un coche para hacer el trayecto hasta la ciudad tirolesa y que amablemente se ofreció a llevarnos a nuestro destino. Una vez instalados en el Fan Camp (carpa que puso la UEFA para que los aficionados pudiésemos dormir de forma económica)  nos dirigimos a la Fan Zone, un circuito vallado con multitud de chiringuitos, pantallas, música y actuaciones donde el protagonista es el fútbol. Esta fue una de las noches que mejor lo pasé. Sin duda, las ganas que teníamos de volver a vivir el día previo a un partido oficial hicieron mucho. Sea como fuese, la alegría e ilusión de ese día no puede pagarse con dinero. Nos extrañó muchísmo no ver casi rusos por allí, pero no le dimos más importancia. El día del partido transcurrió con normalidad. Nos levantamos sin prisa, y nos divertimos en la previa, antes de encontrarnos con Javi, Juan y Fran que venían desde Munich. Camino del estadio, cual fue nuestra sorpresa al ver salían rusos hasta de debajo de las piedras. No se les había visto el pelo en la calle, pero en el estadio eran más que nosotros. Pudimos con ellos. 4-0 y bocanada de moral para nuestros delanteros a pesar de que los rusos dejaron ver que serían un equipo a tener en cuenta en esta Eurocopa.

El España-Suecia fue uno de los partidos más difíciles y más divertidos de la Eurocopa de 2008

El España-Suecia fue uno de los partidos más difíciles y más divertidos de la Eurocopa de 2008

El segundo partido era también en Innsbrück, pero los días que tuvimos entre medias, los pasamos en Liechtenstein. Todo un acierto el ir a este pequeño y peculiar país alpino. Nos convertimos en los reyes del país (cosa tampoco muy difícil debido a sus dimensiones). Al principio nos dio la impresión de que nos íbamos a aburrir, pero nada más lejos que la realidad. Los episodios de estos días no tienen precio, algún día os los contaremos. De vuelta en Innsbrück, seguimos viviendo el ambiente del torneo. Esta vez nos enfrentabamos a Suecia. Gran afición, siempre se desplazan en masa, no dan ningún problema y forman parte de la fiesta del Fan Zone como los que más. El partido fue uno de los más importantes, pues se decidió al final con un gol de Villa que celebramos por todo lo alto. Cuando la gente recuerda la Eurocopa recuerda la final o el partido de cuartos, pero estos dos primeros partidos fueron muy importantes y nos costaron muchísimo sacarlos adelante. Por eso no me quiero fiar de Chile, Honduras y Suiza.

Una vez clasificados como primeros de grupo matemáticamente, nos tocaba jugar en Salzburgo ante Grecia. Antes hicimos una parada técnica de dos días en Munich, con visitas a la famosísima HofbrauHaus (la cervecería más famosa del mundo) o el pintoresco castillo de Neuschweinstein entre otros muchos puntos de interés. En Salzburgo, para no perder la costumbre seguimos de fiesta por todo lo alto. El partido era lo de menos, pues no nos jugábamos nada, pero también pudimos ver como remontamos a Grecia y acabamos una primera fase inmaculada antes de afrontar la ronda maldita antre el más temido de los rivales.

Camino de Viena, Teje y yo decidimos pasar una noche en Linz para descansar del alto ritmo festivo que llevábamos y pasar algún día más tranquilo. Aquí vimos un bonito Alemania-Portugal en un restaurante griego e hicimos nuestro primer contacto con el Danubio en este viaje. Una vez en Viena, recibimos refuerzos para enfrentarnos a Italia. Álvaro, Maño y Rodrigo se unieron a la expedición por unos días. Entre todos hicimos realidad el sueño de una nación. Por fin pasamos de cuartos, y por fin ganamos a un rival de los grandes en la fase final de un campeonato. He de decir que si hay que lanzar dos penaltis más, hoy no estaría aquí escribiendo este post. En el que lanzó Cesc estaba más pendiente de buscar una ambulancia para el infarto que estaba a punto de darme que de ver si lo metía o no. Una vez pasada la euforia (si es que todavía se nos ha pasado) fuimos a celebrarlo como pudimos, no sin antes darnos una ducha de horas, ya que literalmente dábamos asco. Seguramente fue uno de los días que más calor he pasado en mi vida, y con dos banderas, bufanda, etc… A partir de este momento se nos presentaba una situación totalmente nueva, que no estábamos acostumbrados a vivir. Estábamos en unas semifinales y las jugábamos contra un equipo al que hacía poco habíamos goleado. Eso me daba miedo, ya que la gente hablaba más de una hipotética final ante Alemania que del partido contra Rusia. Y como me gusta a mi ir partido a partido, y no mirar más allá… En el descanso íbamos 0-0 y tras la exhibición de los rusos ante Holanda, no veíamos nada claro. Suerte que nuestra segunda parte fue simplemente magnífica y nos clasificamos para la final. Por cierto los días anteriores los pasamos en Bratislava y el interior de Eslovaquia, desde donde volvimos en un crucero por el Danubio.

Antes de la final, hicimos nuestro último viajecillo a Brno en la República Checa. Muy cansados a estas alturas, no prescindimos de la fiesta checa, aunque es verdad que fue más light.

Hasta que no estuvimos en el estadio no caímos en que ibamos a ver la ceremonia de clausura de la Eurocopa

Hasta que no estuvimos en el estadio no caímos en que ibamos a ver la ceremonia de clausura de la Eurocopa

Los últimos días en Viena fueron un cúmulo de nervios. Los disfrutamos como enanos, pues la ilusión de vivir una final fluía por nuestro cuerpo. De hecho, creo que fui consciente de que estábamos en la final cuando vi empezar la ceremonia de clausura. Fue algo gracioso cuando empezaron a salir los monigotes. Teje, Fran y yo nos miramos como diciendo “coño, si vamos a ver la ceremonia de clausura y todo”. Es lo que hace el no estar acostumbrados. Del partido creo que no puedo contar nada que no sepáis, salvo el qué se siente estando allí. Yo perdí todas las sensaciones. Tras el gol de Torres y mucho tiempo después del partido no estaba contento, ni triste, no tenía frío ni calor, no sentía a nadie. Veía a Teje llorar de alegría y me preguntaba como no podía sentir nada en este momento que había soñado tantísimas veces a lo largo de mi vida. Simplemente veía pasar una y otra vez uno de mis primeros recuerdos con la selección: el gol de Hierro a Dinamarca que nos clasificó para el Mundial de USA 1994. Desde ese día soñé miles de veces, ya no con ganar un Mundial o una Eurocopa, sino con poder vivirlo desde dentro. Y ahí estaba, pero no era lo que yo pensaba. Teje a los meses me dijo que había notado como yo había pasado el umbral de la felicidad extrema. Tardé varios meses en asimilar este éxito de los nuestros, y ser consciente de que mi sueño se había cumplido. Ahora cada vez que miro atrás y recuerdo esos momentos me resulta muy difícil no soltar alguna lagrimita. Soy muy joven todavía, pero sé que el día que muera, me llevaré estos recuerdos a la tumba.

Ahora, a menos de tres meses para afrontar un nuevo campeonato, sueño con hacer más grande esta historia. Dentro de unos años me gustaría volver a escribir un post similar a este, pero hablando del día que ganamos el Mundial de Sudáfrica 2010 en Johannesburgo.

Por último, quiero dejar la canción que da título a este post. Emotiva donde las haya.

9 Rspuestas para “Cuando fuimos los mejores”

  1. María_Fuenla dice:

    Vaya relato más bonito

  2. Teje dice:

    Emotivo relato ! Para la proxima las aventuras erotico-festivas sin censura !!

  3. [...] y Suiza en 2008. Si alguien quiere refrescar la memoria, que lea el post que escribimos hace poco, cuando fuimos los mejores. Aparte de ese magnífico partido en Viena (0-1 con gol de Fernando Torres), merece la pena [...]

  4. Oskar dice:

    Di que si Teje, las aventuras eróticas sin censura, o de como el Mena pudo triunfar el primer día que llegamos a la Fan Zone de Innsbruck con aquella señora, que le doblaba la edad. :-)
    Y hay fotos…

    Fue un verdadero placer el haberos conocido en esta, nuestra Eurocopa….

    Oskar.

  5. [...] que quienes nos representaron en aquel campeonato europeo de hace diez años; que esta vez, como hace dos años en Austria, sí que sea distinto y “La Roja” pueda conseguir su primer Mundial. Comparte: Mundial [...]

  6. [...] le falta razón a Casillas, puesto que si bien ganar una Eurocopa es algo impresionante, tener la oportunidad de proclamarte campeón del mundo es, en el mundo del [...]

  7. [...] ha presentado, desde la histórica final de la Euro 2008, una importante reestructuración, en la que, quitando la lesión de Ballack, ha mantenido a [...]

  8. [...] campeones de Europa y del mundo, al contrario de lo que afirmaba el ex portero danés Schmeichel hace algunos días, no [...]

  9. [...] dio la alternativa al actual estilo de juego alabado por el mundo entero, explicó cómo se gestó el gran triunfo de Austria y Suiza: “En nuestra forma, la idea del juego la teníamos clara. No teníamos un equipo cuya base [...]

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