Desastre olímpico para el fútbol español (0-1)
ESPAÑA 0-HONDURAS 1
(JJOO LONDRES 2012, 2ª JORNADA GRUPO D)
Resultaba difícil prever, antes de empezar el torneo olímpico de fútbol, que la selección española fuera a ser eliminada tan pronto, más aún llegando con la vitola de campeona de Europa sub 21. Pero el deporte es así, y con la segunda derrota consecutiva la olímpica se queda matemáticamente fuera de la lucha por las medallas en el segundo partido de la fase de grupos.
Queda claro que, por unas u otras razones -tiempo habrá para que sobre todo ellos las analicen-, no ha sido éste el torneo de nuestros jugadores. Tras perder de forma tan sorprendente como merecida ante Japón, todos podíamos temernos lo peor frente a Honduras, pero nunca teniendo lugar un partido tan sumamente desgraciado y desafortunado, en el que ha ocurrido todo lo negativo que le podía pasar a la selección: malísima imagen en la primera parte; desacierto absoluto ante la meta rival en la segunda -cuatro palos y multitud de ocasiones erradas-; polémica arbitral -dos penaltis clamorosamente birlados-… y una imagen final, en parte justificable por toda la frustración acumulada pero que nunca en la vida se corresponde con lo que se debe exigir a los deportistas en unos JJOO.
El caso es que el 0-1 final, unido al 1-0 anterior de Japón sobre Marruecos, nos manda para casa y frustra una de las opciones, a priori, más claras de medalla para el deporte español en Londres 2012. Ya avisamos en esta misma web, hace algunos días, que había que tener cuidado porque el torneo olímpico, desde Atlanta 96, le estaba siendo vedado absolutamente a las selecciones europeas, con lo que tan fácil no iba a ser. Pero, en honor a la verdad, no me esperaba caer tan sumamente pronto.
La situación empezó a oler a chamusquina desde el principio, con el gol de Honduras a los siete minutos. Centro de Espinoza desde la derecha, y remate impecable de Bengston ante Jordi Alba, inferior en estatura y potencia física al atacante centroamericano. De Gea no pudo hacer nada. Otro gol en un balón aéreo, como ante Japón; otro gol que terminó por costar muy caro.
De ahí en adelante, todo el mundo lo ha podido ver. España, bajo los efectos del partido frente a Japón y del gol hondureño, deambuló por St. James Park durante el primer tiempo, en el que sólo Mata inquietó medianamente un par de veces la portería de Mendoza. Pero en el segundo, la cosa fue más bien diferente; o al menos, pudo y debió serlo.
Y eso que Espinoza pudo sentenciar a los pocos minutos de la reanudación con un cabezazo que culminaba una contra perfecta; el palo lo evitó. Sin embargo, desde ese momento, con Ander Herrera sobre el campo y con Muniain como líder, España puso cerco a la meta hondureña, teniendo tanto desacierto como mala suerte en momentos puntuales.
Cuatro palos -el último, de Rodrigo, en un cabezazo a puerta vacía-, muchas más llegadas sin concretar, y una actuación arbitral, la del venezolano Juan Soto, que no justifica una decepción como ésta pero que quitó, y mucho, en los minutos finales. Soto se tragó dos penaltis clamorosos, uno por empujón a Adrián y otro, ya en el descuento, más claro aún sobre Rodrigo, trabado cuando se disponía a fusilar a Mendoza.
El empate nos libraba del desastre, al menos momentáneamente; pero ni eso pudimos conseguir, lo que desembocó en una imagen dada por los jugadores en parte comprensible por lo antes mencionado, pero en ningún caso admisible, de lo que sin duda se darán cuenta cuando se calmen los nervios.
Ahora toca, el miércoles (18:00, Old Trafford), afrontar un absolutamente intrascendente encuentro de despedida ante Marruecos. Para los nuestros será una tortura, pero hay que jugar porque los africanos todavía tienen opciones, aunque muy remotas, de pasar de ronda.
Twitter: @victordiaz79
