El Sol Naciente doma a unos leones sin dientes ni garras
JAPÓN 1-CAMERÚN 0
Japón ha dado la sorpresa en el grupo E al vencer en Bloemfontein a una Camerún que ha decepcionado profundamente. El gol del delantero del CSKA de Moscú Keisuke Honda a los 38 minutos ha sido suficiente para que los nipones se hayan llevado tres puntos que le aúpan al coliderato del grupo junto a Holanda, ante unos “leones indomables” que parecían animalillos inofensivos.
Viendo lo que (no) nos han ofrecido, a uno no se le pasa por la cabeza otra cosa que en qué estaba pensando Samuel Eto´o cuando dijo que veía a Camerún capaz de ganar el Mundial. Desde luego, si es por lo de hoy, es verdaderamente un milagro que se hayan clasificado. Y de ello tiene buena parte de culpa el delantero del Inter y capitán de su selección, que no ha sido ni la sombra de aquel goleador voraz que vimos durante cinco años en el Barça.
Los asiáticos tampoco han hecho nada del otro jueves, pero en su caso partimos de la base de que es una de las selecciones más flojitas de este mundial, candidata número uno a ocupar el farolillo rojo del grupo E. Japón jugó su partido, y aprovechó la ocasión que tuvo siete minutos antes del descanso, cuando Matsui centró desde la derecha, la defensa de Camerún se comió el balón y Honda, solo en la parte izquierda del área pequeña, controló y con mucha tranquilidad batió a Hamidou. Los nipones ni se lo creían.
En el segundo tiempo Paul Le Guen echó mano de Emana y de Geremi, pero ni el bético ni el ex madridista mejoraron excesivamente la imagen de un equipo que ni despertaba ni hacía que nos despertáramos. El único que intentaba el remate en los cameruneses era Choupo-Moting, pero el delantero del Nuremberg acabó siendo sustituido por Idrissov.
Balones de portero a portero y constantes situaciones de fuera de juego por ambos equipos; así se desarrollaba el juego. En Japón tiene un pase por sus limitaciones y porque iba ganando, pero en Camerún la falta de ideas y, a veces, daba la sensación que también de esfuerzo, era demencial. Aunque, lo que es el fútbol, los africanos pudieron empatar en el minuto 87 cuando el lateral derecho Mbia se sumó al ataque y lanzó un trallazo desde lejísimos que casi parte el larguero de la portería de Kawashima. Fue la única ocasión clara de Camerún en todo el choque, ya que en el último paradón del meta nipón a remate a bocajarro de Webo la jugada estaba anulada por falta previa de Eto´o.
Japón celebró el final del partido casi como si se hubieran llevado la copa. No era para menos: de tener adjudicado de antemano el puesto de colista los japoneses han pasado a tener serias opciones de pasar a octavos, siempre y cuando sean capaces de mantener el tipo ante Holanda y, sobre todo, ante Dinamarca.
