España se la pega ante Japón (0-1)
ESPAÑA 0-JAPÓN 1
(JJOO LONDRES 2012, GRUPO D 1ª JORNADA)
No han podido comenzar peor los JJOO para el deporte español. La selección de fútbol masculino, una de las máximas favoritas al oro o, cuando menos, a una medalla, ha caído en su primer partido ante una Japón que le ha dado toda una lección física, táctica y mental. Cierto es que España ha debido afrontar toda la segunda parte con un jugador menos por la expulsión, más que rigurosa, de Íñigo Martínez, pero esto, siendo una contingencia, no es razón para la diferencia tan enorme que ha habido hoy entre los nuestros y los orientales.
Los nipones han sido netamente superiores a los chicos de Luis Milla, a los que le complican su futuro olímpico con esta derrota tan merecida como corta. No es que la medalla esté imposible ni mucho menos porque aún hay tiempo para reaccionar, pero las malas sensaciones ofrecidas hoy en Hampden Park, y la posibilidad de cruzarnos con Brasil en cuartos de final si no somos primeros nublan el horizonte de un equipo que, no obstante, ha de levantarse para afrontar el partido del domingo ante Honduras dispuesto a resarcirse de la debacle de hoy.
Lo peor de todo, repetimos, es que hoy España se puede dar con un canto en los dientes por no haber encajado una derrota no más amplia, sino mucho más amplia. Aunque esto realmente no hace sino confirmar lo que apuntábamos hace algunos días: la enorme dificultad que siempre entraña el torneo olímpico, mucho más abierto a las sorpresas que cualquier otro campeonato futbolístico.
LOS ESPAÑOLES, COMO FLANES
Parece mentira que unos jugadores que, en su mayoría, son campeones de Europa sub 21, y algunos además campeones europeos y mundiales con la selección absoluta puedan estar en una competición internacional con el nerviosismo que hoy han padecido los jugadores de la selección olímpica de España. Es verdad que los japoneses, de los que avisaba Milla en la previa, se han hartado de correr y presionar arriba sin descanso desde el minuto uno, pero tantos errores son inadmisibles en un equipo que quiere pelear por el oro.
Y eso que durante los primeros minutos España, siempre con el aliento encima de los japoneses, consiguió hilvanar algunas llegadas que, si bien apenas si tuvieron remate, sí llevaban el peligro que se les debe exigir a unos campeones continentales sub 21. Rodrigo, dentro del área, disparó fuera por poco; y Gonda, a los 24 minutos, evitó el gol español con un paradón al zurdazo de Mata, el mejor de un combinado cuyo técnico optó por colocarle en la banda izquierda, dejando a Adrián y Rodrigo en punta.
Pero todo cambió a los 33 minutos. Japón, que poco a poco avisaba en las contras, marcó su gol en un córner muy mal defendido por De Gea y Montoya que Otsu, en el centro del área, llegó a mandar con el pie al fondo de la red. Y ahí llegó la psicosis. Errores incomprensibles en los pases durante los últimos 30 metros que primero estuvieron a punto de provocar el 0-2, y luego costaron la expulsión de Íñigo Martínez en el minuto 41, extremadamente rigurosa todo sea dicho, por no decir abiertamente injusta.
El central de la Real Sociedad, siendo el último defensor, falló garrafalmente en un control de balón, lo que posibilitó que el peligrosísimo Nagai pudiera quitarle la pelota; pero en el momento de hacer la falta -que tampoco fue tan clara- el delantero nipón aún no le había llegado a superar. Es decir, que ni mucho menos existía ocasión manifiesta de gol, pero por desgracia el americano Geiger no lo pensó así.
ESPAÑA, A MERCED DE JAPÓN
Urgía una profunda reestructuración táctica y mental en el descanso, pero de nada sirvió. Al retrasar a Javi Martínez al centro de la defensa, la zona del pivote defensivo se quedó huérfana para España, y como en ataque seguíamos con la espesura del primer tiempo Japón dispuso de hasta tres contras para haber hecho, a placer, el 0-2. Afortunadamente, sus fallos ante puerta nos permitían seguir vivos.
Con la entrada primero de Ander Herrera -por un negado Adrián- y luego de Oriol Romeu, España se recompuso un poco y pareció que todavía podía salvar la situación. El bilbaíno aportó combinación en ataque, y el del Chelsea taponó hasta los minutos finales las vías de penetración de las flechas niponas al contraataque.
No obstante, de nada sirvió. Aunque tanto Montoya como Jordi Alba gozaron de sendas buenas ocasiones, la desesperación hizo que, en los instantes finales, volvieran a aparecer los huecos y Japón perdonara otras dos excelentes ocasiones con las que pudo haber obtenido una goleada histórica.
Así pues, decepción, y gorda, en el debut de nuestro fútbol en Londres 2012. Pero como esto no para, ahora tanto Milla como Lopetegui deben apresurarse para recomponer al equipo de cara al segundo y vital compromiso, ante Honduras (domingo, 20:45, Newcastle). Porque si nos da por perder de nuevo, la hecatombe olímpica podría llegar a consumarse. Aunque este equipo, pese a la mala imagen de hoy, se ha ganado un crédito que le hace merecedor de que sigamos confiando en él.
Twitter: @victordiaz79
[...] española, el partido de ayer ante Japón en el debut olímpico me dejó casi helado. Y no por la derrota en sí, porque al fin y al cabo un pinchazo es meramente subsanable; que se lo digan si no a La [...]