Los penaltis dan el pase a cuartos a Paraguay
Paraguay será el rival de España en cuartos de final si “La Roja” derrota a Portugal. Los guaraníes se han deshecho de Japón en los penaltis, y se meten por vez primera en su historia entre los ocho mejores de un mundial.
El partido fue malo de solemnidad, horrible; el peor de todos los octavos de final y uno de los peores de todo el campeonato. Hasta cierto punto es comprensible, ya que ni Japón ni Paraguay habían pasado nunca de octavos de final. Siempre se habían topado con rivales de superior potencial que, de una forma o de otra, les habían cerrado el paso; pero ahora estaban entre “iguales”, lo que se tradujo en un choque en el que se impuso el miedo a perder por encima de cualquier atisbo de fútbol.
Se podría decir que Paraguay cumplió con lo que se esperaba de ellos; pero no así Japón, que renunció al juego fresco, alegre y dinámico que derrotó a Camerún y a Dinamarca, dedicándose más a cerrar su portería. Ello propició que las ocasiones escasearan a lo largo de los 120 minutos que duró el encuentro. En la primera parte escasamente cabría destacar un disparo de Matsui que repelió el larguero, y otro de Honda con la zurda desde la frontal tras jugada del propio Matsui. El balón salió lamiendo el palo.
Tras el descanso, como durante todo el choque, el balón fue de los paraguayos, pero el juego quedó huérfano de ocasiones claras de gol. Sólo en la prórroga se animó un poco el cotarro, gracias a que Paraguay intentó apretar en los primeros quince minutos. Valdez, Barreto y Barrios pusieron cerco a la meta de Kawashima, sin acierto; lo mismo que los jugadores de ambas selecciones en la segunda parte del tiempo extra.
Los penaltis, como se esperaba, dictaron sentencia. En una tanda de grandes lanzamientos el fallo de Komano en el tercer penalti nipón fue decisivo. Paraguay no falló ninguno, y con el gol de Cardozo se desató la euforia porque el próximo sábado, en Johannesburgo, jugarán por primera vez unos cuartos de final. ¿Contra España? Ojalá así sea.


fuerza paraguay.