Los penaltis mantienen vivo el sueño del triplete (0-0)
PORTUGAL 0-ESPAÑA 0
(SEMIFINALES; GANA ESPAÑA EN LOS PENALTIS)
Un inevitable “dejà vù” sobrevoló por nuestras mentes cuando Cesc Fábregas se acercó al punto de penalti para certificar el pase de España a su quinta final en una Eurocopa. Como hace cuatro años en los inolvidables cuartos de final ante Italia, el del Barça -antes en el Arsenal-fue el encargado de terminar la tanda para La Roja; y como ocurriera con Buffon en la memorable noche de Viena, Cesc volvió a superar a su oponente, hoy el portugués Rui Patricio, para seguir manteniendo muy vivo el sueño de conseguir lo que nunca nadie ha sido capaz de lograr: enlazar Eurocopa, Mundial y Eurocopa.
El acierto de Fábregas, precedido en la tanda de la enésima parada de Íker Casillas, de los cojones (sí, CO-JO-NES) de Sergio Ramos tirando su penalti “a lo Panenka” (sobre todo después del resultado de su lanzamiento en la semifinal de la Champions) y del larguerazo de Bruno Alves, fue el mejor desenlace posible para un partido, la “semi” del Donbass Arena de Donetsk, que se convirtió en toda una batalla; y tras el que España ya aguarda a Italia o Alemania para la final del domingo en Kiev.
Y en un nuevo día nefasto para la sociedad española merced a las decisiones de nuestra “querida” clase política, la clasificación de España no hace sino aportar, pese a los demagogos (que también los hay) una sonrisa y un motivo de puntual alegría al maltratado ciudadano de a pie.
NEGREDO, SORPRESA; PORTUGAL ATOSIGA
Del Bosque sorprendió de salida dándole la alternativa como titular a Negredo. La idea, fijar a Bruno Alves y Pepe y obligarlos a defender prácticamente en su propia área, era buena; mas no dio el resultado apetecido, y el sevillista quedó prácticamente inédito durante los 53 minutos que estuvo en cancha. Y no lo dio porque Portugal consiguió exactamente lo que se proponía: llevar el partido al terreno de lo físico para acogotar de manera casi asfixiante tanto a la defensa como, sobre todo, a la zona de creación de La Roja.
Ahí España claramente salía perdiendo; o al menos eso fue lo que sucedió durante los primeros noventa minutos. Tras una magnífica jugada de Negredo e Iniesta culminada por Arbeloa a los ocho minutos con un disparo alto, y un disparo lejano del manchego al minuto siguiente, Portugal fue asentando progresivamente su estilo de juego; y los nuestros, sufrieron.
Y vaya si sufrieron. No es que Portugal metiera a La Roja en su área, pero la excelente labor de Veloso, Meireles y Moutinho, con las incorporaciones de un Coentrao -tan buen lateral como sumamente maleducado- libre de labores defensivas llevó a los lusos no sólo a acogotar al medio campo español, sino también a merodear el área de Casillas; aunque, repetimos, sin llegar a disparar en un excesivo número de ocasiones. Sólo Cristiano Ronaldo -excelente la marca de toda la defensa española sobre la estrella portuguesa- llegó a inquietar a su compañero y capitán del Madrid con un peligroso disparo con la zurda a los 30 minutos, tras una pérdida de Jordi Alba.
Poco a poco el juego se fue endureciendo, y llegaron los piques, como el que llevó a Coentrao a agarrarse literalmente sus “partes pudendas” ante Pepe Reina. El tercer portero de la selección, harto ya de las marrullerías de determinados jugadores portugueses y de que el banquillo de Paulo Bento -al más puro “estilo Mourinho”- lo protestase absolutamente todo, saltó para recriminar a los portugueses su actitud, recibiendo la respuesta antes mencionada del mismo que, apenas 24 horas antes, le había dedicado unos “cariñosos” cortes de manga a nuestros compañeros Mena y Teje; y a nuestro antiguo colaborador Xavi Fortes.
VUELTA AL “FALSO NUEVE”
En el segundo tiempo, Del Bosque movió el banquillo primero metiendo a Cesc por Negredo; y más tarde a Jesús Navas por Silva. El canario, estelar en el comienzo del torneo, acusa claramente el cansancio y está yendo de menos a más. La entrada del sevillista al menos consiguió fijar a Coentrao en su lateral izquierdo, evitando sus subidas al ataque.
Lo que no varió fue la intensidad de la presión de Portugal, lo que dio lugar en escasos minutos a varias contras, por fortuna culminadas todas ellas de forma realmente deficiente por parte de Hugo Almeida. Cristiano Ronaldo, “desaparecido” en combate, llegó a gozar de hasta tres faltas en magníficas posiciones para habernos asestado un golpe mortal. Todos sus intentos terminaron siendo infructuosos.
Y el madridista todavía gozó de la mejor ocasión de los suyos para haber logrado el pase a la final. En el último minuto, tras una falta en la que se fueron a rematar más españoles de lo debido, el robo de balón de Portugal derivó en una contra que dejó al apodado “CR7″, aunque escorado a la izquierda, solo ante Casillas. Su disparo se fue desviadísimo, y los españoles tragamos saliva. Llegamos al tiempo extra.
Por primera vez en mucho tiempo España había terminado un partido habiendo disparado en menos ocasiones que su rival. Sin embargo, cuando todos preveían una clara superioridad portuguesa, debido a que además todavía le faltaban un par de cambios por hacer a Paulo Bento, en la prórroga La Roja le echó coraje y recuperó su esencia, mereciendo ganar el partido sin necesidad de acudir a los penaltis.
ESPAÑA VUELVE A SER ESPAÑA
Con Pedro en el campo en lugar de un también fundido Xavi, y con Iniesta haciendo las labores del “cerebro” del Barça y de La Roja, el juego combinativo de España volvió a funcionar como en sus mejores días, y entrando por las bandas la portería de Rui Patricio fue acosada como hasta entonces ni mucho menos lo había sido.
Jordi Alba, espartano junto a Arbeloa en las tareas defensivas, destapó el tarro de las esencias en los treinta minutos suplementarios. El futuro lateral del Barça -todo el mundo lo da prácticamente por hecho- está demostrando ser el más regular y efectivo de todo el combinado español en lo que llevamos de Eurocopa 2012. Suyo fue el jugadón por la izquierda que Iniesta, en el punto de penalti y a bocajarro, no pudo culminar ante un sobrebio Rui Patricio; y suyas fueron muchas de las subidas que trajeron por la calle de la amargura a Joao Pereira.
Sergio Ramos, inmenso junto a Piqué anulando las acometidas de Cristiano Ronaldo, probó fortuna en el lanzamiento de una falta justo antes del cambio de campos. Le faltó poco al camero para haber metido el balón por toda la escuadra. Y tanto Navas como Pedro, en combinación con Iniesta, hicieron verdaderas diabluras en los últimos quince minutos de juego para demostrar que España, increíblemente, había terminado mucho más entera que Portugal.
Los penaltis no hicieron otra cosa que justicia. Justicia a la paciencia de La Roja para solventar las “trampas” -legales en su mayoría- de Portugal durante toda la noche; y también a la forma que tuvo de aprovechar su momento, aunque no llegara el gol.
Empezamos mal, con Rui Patricio desviándole su tiro a Xabi Alonso; lo arreglamos enseguida gracias al egregio Casillas -paradón a Moutinho-; lo encauzamos con los magistrales tiros de Piqué y Sergio Ramos -sombrerazo, paisano-; lo dejamos visto para sentencia con el error de Bruno Alves… y lo rematamos, como en el Ernest Happel, con la ejecución de Cesc. España, otra vez, a la final. Que siga vivo el sueño.
Twitter: @victordiaz79

[...] las fronteras del país vecino. Será algo así como el intento de media revancha de Portugal tras su derrota en los penaltis ante España en la semifinal de la Eurocopa [...]