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Un partido mágico: literalmente

Por Silvia Dorado, 4 julio 2012 12:23 am
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La familia y unos amigos reunidos ante la televisión. El pobre gato no encuentra espacio donde suele tumbarse a dormir, y maúlla desesperado frente a los invitados, intentando dar pena. Al final se queda en el suelo, igual que yo. Pero esa es mi menor preocupación.

He hecho una porra con más de 280 personas, y estoy la tercera. Si España gana 3-2 gano 2.000 euros. Si gana 3-1, 800. Y si no, nada de nada. Mis padres siguen metiendo cizaña: “es que has puesto muchos goles, eso son muchísimos goles para una final”. Recordaré esta frase una vez haya terminado el partido. No puse muchos, simplemente los repartí mal.

Una ramita de laurel asoma en mi brazo, pillada con una goma del pelo. Tres velitas en una mesa. Al primer gol, se apaga la primera misteriosamente. Al segundo, el crío de unos invitados la sopla apagando las dos de golpe. Mi padre se mosquea y enseguida enciende una con un mechero. Dios mío, pienso, se lo está empezando a tomar en serio. Mi padre, el ateo de mi padre.

Acaba el primer tiempo. Dos goles. A ese ritmo no voy mal encaminada. Nervios, comida y bebidas en la mesa, el whatsapp arde, nervios, muchos nervios. Yo, más que la mayoría de españoles. Se escuchan los primeros petardos, y mis tíos han traído una bandera de España que mi prima pequeña ondea alocadamente en la terraza. Salgo a tomar el aire allí, y de paso acaricio una vez más las patitas de mi conejo angora, para que me den suerte. “Dame suerte, Vito, chiquitín” Me mira con sus ojitos de conejo sin entender nada, y moviendo al nariz de esa forma tan graciosa, de arriba a abajo, igual que mi corazón, que se desboca. el resto de la historia, ya la conocéis. Tres, y cuatro…y cada vez está más claro que Italia no será capaz de marcar un gol. “Anda, Casillas, déjate meter uno o dos, que tú ya tienes mucho dinero, ten un poco de compasión”.

Pero eso sí, el orgullo y la euforia por tener una selección así no nos lo quita nadie. Y tampoco el dolor de garganta del día siguiente.

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